25/01/2012

Diálogo con las estrellas en el lago Caviahue



Edison contra la Filosofía. Reflexiones sobre filosofía y energía eléctrica en el lago Caviahue. El lago Caviahue y el origen de la filosofía. Etc. Un montón de tiempo perdido pensando títulos para finalizar con un diálogo con las estrellas en el lago Caviahue.

Explico. Hace unos días subí a la terraza de mi casa a disfrutar de la menos opresiva temperatura nocturna de este verano. Me sorprendió que pudiera contar las estrellas sin confundirme. Muy pocas. Ya casi no las vemos. Las estrellas están prácticamente opacadas por los destellos de la luz eléctrica de la ciudad; y no es un lamento romántico, es solo evidencia comprobable. Voy al punto.

La triste imagen de ese cielo despojado de estrellas me trasladó a un recuerdo, a una situación que viví una vez en Caviahue, en la provincia de Neuquén.

Viajé  por unos días a Caviahue para hacer una nota sobre el destino.  Una noche fui a comer al restaurante de uno de los hoteles anfitriones; estaba ubicado frente al lago, ahí nomás cruzando la ruta que lo bordea.  Cuando terminé de cenar, el dueño del hotel se acercó a la mesa y nos pusimos a charlar. No era nativo de allí, como casi la gran mayoría de las personas que poseen algún emprendimiento turístico. Creo que se llamaba Jorge. No se quejaba, pero  me comentó sobre algunos problemas que padecían,  como sufrir el desabastecimiento de provisiones y combustible en algunas épocas del año, y de los cortes del suministro de la energía eléctrica. Charlamos largo rato. Creo que terminamos  brindando por algo y me fui.

Típica foto de Caviahue. El volcán Copahue al fondo

Afuera hacía frío, pero de todas maneras decidí caminar un poco por la orilla del lago. El silencio era total. Solo se oía el ruido de las piedras a cada paso. De pronto, todas las luces de la villa se apagaron. No había luna esa noche.  La oscuridad era absoluta.  Abrí bien los ojos y puse las palmas de mis manos a unos centímetros de ellos. No las vi. Pero sí vi un espacio infinito poblado por millones de estrellas a unos pocos centímetros de mis pies, reflejadas en el lago, a una profundidad de vértigo. Sentí deseos de saltar a ese abismo y pensé en que moriría antes de llegar al fondo. No tenía puntos de referencia. Ni siquiera un sonido. La tentación de saltar y caer caer caer  se hacía irresistible.

Pero resistí. Para no marearme mirando el fondo luminoso del lago alcé la mirada al cielo y lo que vi me acompaña hasta el día de hoy.  Pude disfrutar de una de las mejores visiones de mi vida. Millones y millones de estrellas. Toneladas de brillantina plateada esparcida en el espacio. Jamás hasta ese momento había visto tanta cantidad de estrellas juntas. Ni tan nítidas. La Vía Láctea parecía un ser mágico y poderoso, esplendente hasta en sus bordes más remotos. Un espectáculo fascinante. Si me quedaba largo rato mirando el cielo experimentaba  la sensación de que poco a poco me  iba  despegando del suelo. Pero lo más loco de todo era permanecer en silencio  y asumir ser una conciencia sin límites en ese contexto de oscuridad total. No había arriba ni abajo ni adelante ni atrás. Solo conciencia flotando entre puntos de luz.

No sé cuánto tiempo habrá pasado. Finalmente regresé al hostel en que estaba alojado a tientas,  ayudándome con la luz del celular. Ya en la cama, imaginé a aquellos primeros hombres que se pusieron de pie y alzaron la vista al cielo. En esas noches ciegas debieron de reflexionar sobre el sentido de la vida y sobre su relación con la naturaleza y los astros,  quizás en un entorno geográfico similar a este.  Tal vez, aquellos hombres primeros se hermanaron con el entorno  a partir del asombro que les provocó tomar conciencia de la finitud de su propia existencia y de la ignorancia del origen de ese hecho irreversible. Imagino también que,  quizás, el pensamiento surgió a orillas de un lago, de un hombre en diálogo silencioso con las estrellas.


Foto: La foto de acá arriba está tomada desde el cráter del volcán Copahue y puede apreciarse la forma de herradura del lago.  Las aguas del Caviahue son los restos de una laguna que antiguamente coronaba el cráter de un antiguo y gigantesco volcán. La boca de ese gran volcán también puede apreciarse en la foto circundando toda la geografía. 

2 comentarios:

  1. Tengo una cabaña en Caviahue, y entiendo perfectamente lo que sentiste... Ese cielo nos hermana!
    Un abrazo. Rodolfo

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  2. hola Rodolfo, muchas gracias por pasarte por acá y por el comentario. vendrán más historias de Caviahue. ¡Que hermoso lugar! Y qué afortunado con tu cabaña.
    Abrazo para vos hermanado por el cielo!

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